viernes, 1 de julio de 2016

Prólogo

Hay mundos fríos, sin agua y oxígeno e inhóspitos, tan alejados de sol que ni siquiera serían capaces de soñar con que se reflejara un rayo de luz sobre su faz. Por el contrario, hay unos donde la especie dominante que los habita aún no conoce el supremo poder del fuego y otros donde, simplemente, hubiera sido mejor no caer en la influencia de éste.
Hay continentes, países y reinos gobernados por tiranos, libertinos, pérfidos, infames, egocéntricos, déspotas, sanguinarios, dictadores, opresores, mezquinos, miserables, codiciosos, traidores... Los hay con un corazón corroído por el afán de poseer todas las riquezas del mundo y otros aún, ingenuos, por corromper.
Hay ciudades capitalinas, periféricas, pioneras, cálidas, desérticas, glaciales, enormes, diminutas, acogedoras, intransitables, de ensueño, aterradores... Unas tan hermosas, como sacadas de un cuento de hadas, harían que nos replanteáramos el burdo concepto de belleza que hasta entonces teníamos. Otras son bañadas por secretismos y sumergidas en misterios, capaces de robar hasta la última pizca de oxígeno y que el ardor de la sangre se convierta en témpano.
Hay personas de apariencias y personalidades dispares, a pesar de los lazos de sangre que las hermanen. Existen valientes, nobles, cobardes, apuestos, desafortunados, afortunados, aventureros, inestables, empáticos, amables, rufianes, proscritos, avispados, necios, elocuentes, embusteros... Hay osados que se atreven a creerse libres, sin caer en la cuenta de cómo son empleados cual simples títeres por aquellos que mueven los hilos, sin saber que nuestras palabras, pasiones, cualidades y defectos también nos esclaviza.
Hay milenios, siglos, años, meses, días y noches, horas, minutos, segundos... A veces, el tiempo pasa de manera intrascendente, sin ser conscientes realmente de cómo transcurre el ciclo de la vida, como un proceso con principio y fin en el que acatar una rutina se convierte en un imperativo, prácticamente, innegociable, sin cambios y variaciones perceptibles.
Hay milésimas de segundos... Tiempo suficiente para cambiar el curso de toda una historia.

LL






No hay comentarios:

Publicar un comentario